Autor: Gabii
Fecha de publicacion: Lunes 29 de septiembre del 2025
Tlaquiltenango, ubicado al sur del estado de Morelos, cuenta con vestigios hidráulicos que datan de épocas prehispánicas.
Una infraestructura agrícola con raíces ancestrales
Tlaquiltenango, ubicado al sur del estado de Morelos, cuenta con vestigios hidráulicos que datan de épocas prehispánicas. Estos sistemas de riego, diseñados por pueblos originarios, fueron esenciales para el desarrollo agrícola de la región, caracterizada por su clima cálido y suelos fértiles. En la actualidad, parte de esta infraestructura aún se encuentra en uso, adaptada a las necesidades contemporáneas de los agricultores locales.
Los antiguos habitantes de Tlaquiltenango desarrollaron una red de canales, bordos y zanjas que aprovechaban el caudal de los ríos cercanos, especialmente el río Amacuzac, para distribuir el agua hacia parcelas agrícolas. Este tipo de ingeniería hidráulica no solo respondía a las necesidades productivas, sino que también estaba profundamente integrada en la vida comunitaria, ya que requería organización colectiva para su mantenimiento y operación.
Funcionamiento del sistema hidráulico prehispánico
El sistema se basaba en la captación de agua mediante pequeñas presas o desvíos del cauce natural, que dirigían el flujo hacia canales excavados a mano. La pendiente del terreno era aprovechada para conducir el agua por gravedad, permitiendo regar extensas zonas cultivables sin necesidad de bombas mecánicas. Estos canales eran revestidos con piedras o tierra compactada para reducir filtraciones y garantizar la eficiencia del riego.
Los conocimientos sobre la topografía y el comportamiento de los cuerpos de agua eran transmitidos de generación en generación. La organización del riego también implicaba normas comunitarias que regulaban el turno y el volumen de agua asignado a cada parcela, asegurando un reparto equitativo entre los habitantes del valle.
Permanencia y adaptación en la agricultura actual
A pesar de la llegada de tecnologías modernas y sistemas mecanizados, en varias comunidades de Tlaquiltenango aún se conserva y utiliza esta red de canales ancestrales. En zonas donde la infraestructura moderna es costosa o inviable, los agricultores han optado por mantener y adaptar los antiguos canales, reforzándolos con materiales actuales como concreto o tuberías de PVC.
El uso de estos sistemas tradicionales representa una alternativa sustentable, ya que aprovecha recursos naturales sin generar un alto impacto ambiental. Además, al requerir trabajo comunitario para su mantenimiento, promueven la cooperación entre productores agrícolas y fortalecen los lazos sociales en la región.
Cultivos que dependen del sistema tradicional de riego
La producción agrícola de Tlaquiltenango incluye maíz, sorgo, caña de azúcar, jitomate y diversas hortalizas. Muchos de estos cultivos se desarrollan en terrenos que dependen directamente del sistema tradicional de riego. La distribución del agua a través de canales abiertos permite mantener la humedad del suelo en periodos secos y regular el flujo durante temporadas de lluvia.
En algunos casos, las comunidades han integrado técnicas modernas de riego por goteo o aspersión conectadas a los canales originales, logrando una combinación eficiente que mejora el rendimiento sin abandonar el conocimiento ancestral.
Importancia cultural y valor patrimonial
Más allá de su utilidad práctica, el sistema de riego prehispánico de Tlaquiltenango forma parte del patrimonio cultural de la región. Su existencia da testimonio de la relación histórica entre las poblaciones originarias y su entorno, así como de su capacidad para transformar el paisaje en beneficio colectivo. Varias comunidades consideran estos sistemas como herencia viva, por lo que organizan faenas comunitarias para su conservación y promueven su enseñanza entre las nuevas generaciones.
En años recientes, académicos y especialistas en historia hidráulica han mostrado interés en documentar estos sistemas, reconociendo su valor como ejemplo de tecnología tradicional sostenible. Esta documentación también ha impulsado iniciativas para integrar estos conocimientos en proyectos de conservación ambiental y turismo rural en la región.
Un legado vigente en el paisaje agrícola de Morelos
El sistema de riego prehispánico de Tlaquiltenango no es solo un vestigio arqueológico; es una tecnología viva que continúa aportando a la seguridad alimentaria y al equilibrio ecológico local. Su permanencia demuestra la viabilidad de modelos agrícolas basados en el conocimiento tradicional, adaptables a las condiciones actuales sin perder su esencia.
Conocer y valorar esta infraestructura permite comprender mejor la historia de la región y su vínculo con el territorio. Además, ofrece una perspectiva sobre cómo los saberes ancestrales pueden integrarse en prácticas contemporáneas que respeten el medio ambiente y fortalezcan la autonomía de las comunidades rurales.